•  Asociación Extremeña Ganaderos Del Reino

El 21 de julio del presente año, apareció en el periódico HOY una nota del Defensor del Pueblo, en el sentido de la necesidad de la presencia del lobo en Extremadura, de donde falta felizmente desde hace algún tiempo. En la nota también da la opinión de un Sr. Palacios del OECL (cierto organismo) que se expresaba “es imprescindible que tanto los pastores como la población conozca los aspectos positivos que supone la presencia del lobo”. El lobo no es necesario para nada, en cambio sus efectos negativos son abrumadores.

Tan no es necesario que en Gran Bretaña, el último lobo desapareció en en siglo XVI, posteriormente Inglaterra formó su Gran Imperio. En Francia el último lobo fue abatido el año 1950 en la Alta Saboya. Francia continúa siendo una nación importante.

El lobo tiene asegurada su existencia en Zonas Boreales, en las que hay escasísima presencia humana. También puede estar en zoos de ciudades, en compañía de ejemplares de otras especies.

No dudamos de la buena voluntad de los que pretenden la presencia del lobo. Son gente de ciudad, completamente desinformados del tema. Si preguntaran a la gente del campo que los tiene o tuvo que soportar o sufrir, otra sería su opinión, pues se enteraría por ejemplo que el lobo mata y mata mientras puede, se come lo que puede, deja tras sí reses domesticas muertas y heridas. ¡El lobo hace los efectos del terrorista! ¿Qué hay que hacer con los terroristas?

Nos causa extrañeza que los amantes del lobo no tengan en cuenta la desolación que queda después de una lobada. Por ejemplo, sobre el ganado lanar queda el paraje sembrado de cadáveres, animales con los intestinos a la vista, borreguitos blancos inmovilizados por la muerte, reses de pie pero inmóviles, tienen la tráquea perforada por invisibles taladros originados por los agudos dientes de la fiera. Estas últimas heridas que al principio no aparentan novedad, muere la totalidad al cabo de los días. Añadiremos tal vez la figura del triste dueño de las ovejas, indignado por una tragedia que se pudo evitar. Este cuadro lo he visto con mis propios ojos, repetido cuatro o cinco veces, en tiempos pasados, en los que por cierto teníamos más medios de defensa que los que pudiéramos aportar en la actualidad.

Años atrás cuando la gente habitaba el campo, cada “atajo” de unas 250 ovejas tenía un pastor que vivía cercano a ellas, e incluso existían unas pequeñas cabañas móviles, llamadas “chozuelos” en donde pernoctaba uno de los pastores que seguían el movimiento de los corrales o rediles, que eran donde pernoctaba el ganado. Por otra parte había mastines guardianes con su cuello protegido por collares de hierro, que se llaman “carranclas”, pero que se sepa, estos perros necesitaban la presencia del hombre que los atienda y acaricie frecuentemente. Si el mastín no tiene el cariño humano se marcha a donde lo encuentre.

Como se ve, en otro tiempo, con el campo poblado, a veces se producían tragedias. ¿Qué sería ahora, que las ovejas están mucho tiempo solas en la “calle” y que incluso el pastor se va a pernoctar al pueblo, quedando ellas solas ante el poderoso depredador? Las ovejas hoy se tienen muy controladas durante la paridera, el resto del tiempo casi solo se les hace una ligera observación diaria por si hay alguna enferma, o el pasto escasea.

Se puede asegurar que cuando disminuyeran las explotaciones de ganado menor, como el lobo tiene que comer y matar, la emprende con las crías tiernas de vacas y yeguas, y aunque los adultos de estas especies hacen eficaces defensas de sus crías, no faltarán reses algo debilitadas, y crías que se apartan y quedan en soledad, a merced del depredador.

Que no se nos diga que los poderes públicos indemnizarán, eso ya se vería. Además, el ganadero quiere su ganado adaptado a su explotación e incluso a gusto de clientes. Además, tiene sus planes y muchas veces lo selecciona con amor y ese ganado selecto es casi imposible de valorar en justicia.

En definitiva, no cabe la menor duda en la desinformación en que están aquellas personas amantes de lobo, claro es que personas tan admiradas como Rodríguez de la Fuente cayeron en la “chapuza” de hacer una secuencia televisiva con lobos amansados, pero a los que estamos en el asunto de verdad nos hacía sonreír, y los ignorantes lo admiraron.

El enfrentamiento del lobo con el hombre es secular. Todavía se ven en pueblos de León, de la Sanabria (Zamora) y quizás también en otras zonas, corrales-trampa en los que ponían un señuelo (cordero o cabrito), el lobo entraba en el recinto y luego no podían salir, quedando atrapados. Si tenían éxito, lo solían celebrar en el pueblo.

En definitiva, traer lobos contribuiría a disminuir las explotaciones, por tanto disminuir la actividad de grandes extensiones y contribuyendo a la despoblación del campo, problema grave.

Terminamos afirmando con todo y fundado convencimiento, que los lobos en esta tierra en las actuales circunstancias, no solo sería un obstáculo para las explotaciones de ganado menor, sino que ACABARÍAN con ellas a plazo corto.

Recordemos, atávicamente el lobo mata, mata mientras puede. ¡El lobo es un terrorista!

Por Antonio Egea Colás

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